Mundos Respirables

Existe una fraseológica curiosidad lingüística en el idioma castellano, consistente en el uso de tres tiempos verbales diferentes del mismo verbo. La frase ¨vamos a ir yendo¨, además de divertida se utiliza de modo popular y conjuga el imperativo, el infinitivo y el gerundio de un mismo verbo ( ir ), para expresar la intención inminente de movimiento.

Ignoro si es o no correcta desde el punto de vista del diccionario de aceptaciones, pero si es empleada por la gente, señal de que así es. En definitiva los idiomas en sí no son nada, sólo la comunicación humana es importante, las lenguas son herramientas. Las personas decidimos cómo hablar, no los libros.

¨Vamos a ir yendo¨ implica un propósito de acción, y en ello coincide con el deseo de muchas personas, miles de ellas, en mantener la Sierra de la Carrodilla en mejor estado del que la encontramos, es una misión a cumplir. No obstante las intenciones en sí no cuentan, si no hay actos detrás de las palabras. Sabemos bien que el mundo está lleno de buenas intenciones, de hermosas palabras, sin actos que las verifiquen y complementen.

Existe una leyenda de una tribu africana que díce que ¨el buen padre deja a su hijo la tierra en mejor estado que aquel en que su padre se la dejó a él mismo¨. Ello, sin embargo no se cumple en lo que respecta a la protección del medio ambiente, dicho de otro modo, no basta con ser conservadores, hay que crear riqueza.

La riqueza, en los tiempos oscuros que sobrevivimos, se asocia a economía, a bienestar, a comodidad e incluso a lujo, absolutas bagatelas, tonterias que sólo satisfacen a tontos. La riqueza es atesorar el tiempo ( nuestra única pérdida real ), la salud, el número de personas que te dícen que te quieren, y sobretodo el entorno en el que existimos, en definitiva, un buen modelo de existencia consistiría en maximizar el impacto medioambiental de nuestras vidas y minimizar el impacto físico. Mundos de piedra no son comestibles, espacios de hormigón no son respirables, aguas de espuma no son potables, en tal escenario y siendo como somos partes indisolubles de la Naturaleza -la gran Madre-, resulta ingenuo y absurdo cometer los pequeños y grandes suicídios que cometemos agrediéndola. Aunque sólo sea por el egoista argumento de que revierte en nuestra contra.

Hay quienes venden la tierra como si fuera suya, venden piedras que llevan en un determinado lugar millones de años, vomitadas desde las entrañas del planeta, que fueron simas y fueron cimas, que sucedieron en edades geológicas cuya datación aún nos resulta vertiginosa, o son ajenos al destino de animales cuyo abolengo se remonta a inmemoriales antepasados vecinos de la sierra de la Carrodilla y plantas con sistemas radiculares centenarios, si no milenarios. Se vende todo ello o se destruye por acción y por omisión. El ser humano tiene eso, que no respeta nada.

Pero para que exista la noche debe existir el día, y para que exista un abajo debe haber un arriba para compararse, para ese equilibrio existe la lucha ecologista. Algunas personas quieren destruir el planeta para satisfacer sus cuentas corrientes y otras más altruistas, pretendemos dejar esa riqueza natural para generaciones venideras, y es que ¿

quienes somos nosotros para negársela ?. Simples propietarios legales, sin vocación de ello, sólo poseedores de papeles de propiedad vacíos de un corazón generoso. Aprendices de charlatanes.

Vamos a ir yendo, debemos avanzar y el avance no va a consistir en aumentar las cifras de nuestras cuentas corrientes o adquirir un nuevo automóvil, sino en embellecer nuestro paisaje, conservar la riqueza heredada, construir sistemas de valores y respeto para la vida -paso insalvable para respetarnos entre nosotros-, o sea, mundos respirables.

La Sierra de la Carrodilla es un tesoro, podemos ser el pirata que lo roba y lo viola, o el héroe que lo defiende, la ley ampara a ambos, pero la ley de la ética sólo sabe de héroes, los piratas no son bienvenidos en el mundo de la justicia. Mi posición y la de miles de personas está clara, pero hay que ir más allá, hay que participar en la defensa, hay que implicarse, apoyar las iniciativas que pretenden ponerle trabas al negocio de la destrucción.

Asiste a las reuniones de Carrodilla Sostenible, manifiesta tu apoyo, crea red local, cultura ecológica, no esperes a que otro lo haga antes que tú, involúcrate. Escribe a los peridódicos locales, manda cartas al Ayuntamiento, educa y dialoga con los vecinos reticentes, expresa tus ganas de mantener la Sierra mejor de lo que la encontraste. Todo está por hacer, vamos a ir yendo.

Vamos a hacer un paisaje común, vamos a ir yendo hacia un mundo mejor, es decir más respirable.

Xavier Bayle

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One response to “Mundos Respirables

  • Rosa

    Gracias por seguir escribiendo para este blog. Hazlo más a menudo, si puedes, pues reconforta que expreses tan correctamente nuestros objetivos comunes.

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