Cumpleaños feliz

Renné Jannel

 

El 2 de julio le cantaremos el cumpleaños feliz a un vecino de la Sierra de Carrodilla, tuvieron que venir el rumano Emil Racovitza y el francés René Jeannel a constatar, hace exactamente un siglo, que en una gruta vertical sita en ese hermoso ecosistema, dormitorio de muchas generaciones de grallas, existía con la tranquilidad característica de este lugar el Speophilus Carrodillae o Trapezodirus Carrodillae.

 Mirado de cerca y de lejos, este insecto coleóptero parece una cucaracha, y no es poco honor pese a la repulsión que a la gente le causan, sin embargo a este insecto de la Carrodilla un minucioso trabajo evolutivo -la dimensión del cual aún nos produce vértigo científico- le ha adaptado a la vida dentro del supremo silencio, su hábitat es parecido al de las fosas marinas o el mar antártico, donde la quietud es absoluta, y donde por ende cualquier disturbio amenazaría su maravillosa existencia. Ciego e hipersensible a las vibraciones, lo único que realmente de nosotros necesita es que le dejemos en paz.

 La presencia magnífica del Trapezodirus es un lujo imprescindible en estos tiempos de lujos prescindibles, y su apellido Carrodillae tiene el honor de proclamar el paisaje estadillano a escala mundial, lo cual no es tampoco moco de pavo, y debiera ser fuente de inspiración.

 UN lugar donde vive UNA especie única no es cosa de obviar ni despreciar, debiera preocuparnos tratar el tema de su conservación como un asunto baladí. El sentido común, en contra de la banalidad con que extinguimos PARA SIEMPRE miles de especies faunísticas y florales, debiera mover los hilos burocráticos y poner en marcha serios planes de protección del entorno donde existe este y otros animales. Porque a este paso la que fuera fecunda Arca de Noé acabará siendo un maltrecho y miserable bote salvavidas.

 Por este y otros lados, vale la pena apuntar que además de ser un endemismo oscense el lugar donde vive este insecto es una “localidad típica” –Estadilla, por ejemplo-, y ello no es únicamente un espacio singular para una determinada especie, sino una área biológica donde la evolución ha hecho un trabajo impecable, un lugar donde algún ser o algunos seres están adaptados a la perfección. Ignoramos cuánto hace que este insecto memorable -centenario en nuestros anales pero millonario en los de la tierra-, campa esas oscuridades, pero nos ha demostrado que es para este lugar. Es decir, que necesita ESTE paisaje y no otro para existir. Otra cosa que no sabemos -entre millones de ellas, asumamos el tamaño de nuestra ignorancia-, es si en el complejo subterráneo de la Sierra de la Carrodilla existen otros seres de unicidad probada aún no descubiertos, no sabemos si el proyecto de destrucción de la Carrodilla ( de las muchas formas que puede hacerse, aunque se empiece con las canteras y las línea de alta tensión ), va a cerrar pasos naturales espeleológicos de esta especie, por vía de las vibraciones y movimientos tectónicos producidos por agresión exterior. No sabemos si la existencia del coleóptero depende del grado de humedad de la cueva, y que puede verse afectado por el posible bloqueo de fuentes naturales o generación de corrientes de aire internas que alteren la calidad de su oxígeno… No olvidemos en ningún momento que la tierra que vemos sólo es una pequeña parte de la que existe, la cual depende de la calidad de los terrenos, de su aireación y su maleabilidad-, dado que existe una Sierra de la Carrodilla interior, bajo la tenue piel de la arcilla. Del mismo modo que hay vida a más de 2500 metros de altura, también la hay a cientos de metros de profundidad. En todo caso la cautela es lo único que salva vidas en muchas ocasiones, en demasiadas.

 Soplemos las velitas del pastel del Trapezodirus Carrodillae, demostremos que sabemos agradecerle su presencia. Paralicemos el horadado de la Sierra de la Carrodilla. Podemos hacerlo bien o podemos hacerlo como siempre, a golpes, a avaricias, a falta de respeto y de visión de futuro. El reto está servido.

 X.Bayle 

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2 responses to “Cumpleaños feliz

  • Pepón

    Tus escritos me hacen reflexionar siempre, pero éste en particular me ha hecho venir a la cabeza varias imágenes con sus sonidos correspondientes:

    Una es la de un señor con traje, corbata y cara de “a mi que me registren…” diciendo “..es una actividad privada en un terreno tambien privado…”…..sin comentarios.

    Y la otra es la de un ciudadano de a pie que me decía con total convencimiento: “…las cosas que hay en la Sierra estan alli para emplearlas y aprovecharlas como creamos conveniente…” refiriendose a llavarsela a trozos.

    Con estos estupendos ingredientes no me extraña que salga el coctel que nos va a tocar saborear estos proximos años.

  • Xavier Bayle

    No hemos tenido la mejor educación del mundo, hemos de reconocerlo. Hablamos por ejemplo de las tradiciones agricultoras, pero el (ab)uso de Round-up (en estadillano “rondul”) está llenando las huertas y campos de un veneno del cual no conocemos aún efectos secundarios, pero los habrá. Todo cambia, y a veces es para bueno y a veces para malo. Recuerdo cierto estadillano diciéndome que quemar rastrojos se había hecho siempre y que los retoños salían mejor tras la quema, claro, pero esa práctica ya es ilegal (al menos en algunas zonas y en algunas épocas). En cualquier caso lo que “se ha hecho siempre”, es decir, disponer de la tierra y sus habitantes (humanos inclusive) como un recurso es suicida, además de genocida. La ignorancia tiende a quitarle hierro al asunto, pero no es más que eso, ignorancia. El futuro será ecológico o no será, será sostenible o no habrá nada que sostener, la población humana (lóngevo depredador con unas dimensiones considerables en comparación con otros mamíferos), se ha duplicado en 30 años, cada vez exigimos MÁS tierra, robamos más tierra y agua para nuestros asuntos triviales, olvidándonos que el planeta vecindamos con 30 millones de especies animales y 10 millones de vegetales que tienen tanto derecho a vivir como nosotros. Si ignoramos ese derecho sagrado de la vida, entonces no somos mejores que los nazis, ni un ápice mejores. Por lógica la tierra y sus criaturas deben mantener equilibrio. Un ejemplo son las abejas en regresión, quizás acabemos polinizando flores con pincelito, o creando geneticamente modificadas plantas que se autofecunden. lo que sé de la tecnología es que no sirve para hacernos la vida más fácil sinó para que algunos ganen dinero. Tecnología ética, sí, por supuesto, pero no para vendernos discos de Hanna Montana y chucherías, porque la sociedad si es que parece tonta es porque lo es.

    La tierra es un préstamo que devolvemos al morir, hay que maximizar el impacto espiritual y ético, minimizando el físico. El resto es silencio.

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