Un cuento para Juanito

¡MAMÁ! CUÉNTAME UN CUENTO QUE SEA DE VERDAD

Ven cariño siéntate aquí, en mi falda, te voy a contar un cuento que te va a gustar mucho. Había una vez en un mundo, no muy lejano, un bello y hermoso pueblo. La gente que allí vivía eran muy simpáticos, alegres y trabajadores.

Tenían una pequeña plaza con una fuente, un árbol y unos bancos donde se reunían  pequeños y mayores para hablar de sus cosas. En ese pueblo había carnicería,  panadería, escuela,  biblioteca,  guardería,  farmacia, polideportivo y muchas más cosas.

Toda la gente que había ido alguna vez allí a trabajar o de vacaciones querían volver. Los niños eran muy felices  porque podían correr por sus calles, ir en bicicleta, jugar en el campo de fútbol, ir a la piscina en verano, hacer excursiones por sus campos y  su montaña. Su montaña tenía muchos años, era muy grande y muy bonita, había muchos matorrales, pequeñas flores, árboles y muchos animales. Si te estabas muy quieto y con los ojitos cerrados podías escuchar el susurro del aire y el canto de sus pájaros.

Un buen día, un hombre muy importante llego al pueblo y éste les dijo que si le dejaban arrancar la piedra de su  montaña les daría dinero y  trabajo.

Las bondadosas gentes del  pueblo se alegraron mucho, pues esto era algo bueno para ellos.

A los pocos días, al despertar una mañana vieron que su montaña estaba muy triste porque se había enterado de que iban a destruir parte de su belleza. Así que las gentes del lugar empezaron a pensar que quizá el hombre importante no iba a dar tanto dinero ni tantos puestos de trabajo. Entonces repararon en la importancia que tenía su montaña, a la que también habían conocido sus abuelos y que si la cuidaban y protegían también la conocerían sus hijos y sus nietos.

La montaña volvió a sonreír y a sentirse feliz porque podría seguir siendo tan bella y esplendorosa como siempre había sido y así poder  ofrecer todo lo mejor de  ella: sus colores, sus aromas, su paz, su pureza y su armonía a todos aquellos  que quisieran ir a visitarla.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

 

Nuestro entorno natural tiene un gran significado  y un valor extraordinario que va más allá de los interese económicos de unos pocos. Los seres humanos tenemos un gran potencial, utilicémoslo para aumentar nuestra riqueza construyendo e inventando cosas bellas y  cuidando las que ya tenemos.

 

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One response to “Un cuento para Juanito

  • Concha Vicente

    Un cuento precioso, ojalá se haga realidad y todos los niños que nazcan de los hijos de Estadilla y alrededores, puedan ver el final de este cuento.

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